Por regla general el fanático recién llegado de Cuba tiene una impresión particular del nivel de pelota que se juega en la Isla con respecto a las clasificaciones del Beisbol Organizado: un poco mas fuerte que Doble-A, unos; mas fuerte que Triple-A, otros y, para muchos mas, “superior a la de Grandes Ligas…” y hay un detalle, conocen poco de las interioridades del beisbol profesional; pero si han visto que Alexei Ramírez le entro a las grandes ligas como si hubiera sido un vulgar juego de placer; lo que yo también vi…La diferencia conmigo estriba en que ellos sobrevaloran las actuaciones de los compatriotas de factura reciente para las Mayores; mientras yo se las atribuyo a la decadencia y la perdida del nivel de juego en la Gran Carpa con muchos mas equipos por circuito; con mas de 150 lanzadores que los que actuaban hace 40 o mas anos y con todo el lastre conocido que afecta hasta el nombre de “grandes”, al extremo de que ya se hace necesario buscar otro adjetivo mas apropiado que las califique para un periodo “no tan grande” de existencia.
A Dayan Viciedo lo firmo el Chicago Medias Blancas como un superprospecto de la antesala, no con 6 o más pies de estatura; si con alrededor de 5’11; no con un físico esbelto que tratara de emular a Hector Rodríguez en la esquina caliente; si como un gordito con sobrepeso que le afectaba el desplazamiento hacia todos lados; no como el jugador capaz de competir en la posición para regular del roster; si como el que ya, aparentemente, logro cansar a los entrenadores de su equipo al extremo de que no esperan un tercera base de él y ha tenido que liar bártulos y mudarse a la otra esquina del barrio, con la presión de que la inicial es, como las restantes, una base de mecánica única en el cuadro, por lo tanto de obligatorio y estricto aprendizaje para el que la lentitud en el orden de las 240 libras que normalmente pesa, también puede ser un frustrante escollo. Sin embargo, se espera mas por sus parciales que por el equipo ya, que mejore en todo y pueda jugar en grandes ligas.
Ante este tipo de situaciones, como la de Dayan Viciedo, es que explota ante las narices de cualquiera la realidad extraña del beisbol cubano de hoy: por un lado, llegan algunos con actuaciones únicas de virtuosos el primer ano y, por el otro, alguno no puede echarse sobre sus hombros la responsabilidad personal de responder con una faena de superior categoría en una clase de beisbol como el doble A al que se le maltrata por gente que lo desconoce; pero que tiene una imagen decadente de las grandes ligas de hoy que les sirve para medir todo el engranaje del beisbol profesional americano y al suyo propio.
Viciedo fue 504 veces al bate con el Birmingham de doble A, solo conecto 12 jonrones e impulso 78 carreras; dio 20 dobles; recibió 23 pasaportes de libre transito y se poncho en 89 oportunidades; con 30 errores en 284 lances en tercera base, su promedio de fildeo mas que preocupante fue un ridículo .894
Estos números pueden ser vistos como buenos para un dominicano o un venezolano procedente de academia; pero no para un cubano que llega de una liga a la que se le clasifica como superior a doble A.
En Cuba dicen que Viciedo se proyectaba por los entrenadores como el futuro antesalista y cuarto bate del equipo nacional, y los números que consiguió fueron muy superiores a los de los Barons a la ofensiva; pero, como parte de la controversia alrededor de la clasificación del beisbol cubano de hoy, yo quisiera saber hacia donde miraban esos entrenadores cada vez que bateaban por el territorio que cubría Viciedo, del que nunca fueron capaces ni de sugerir que era terreno equivocado para el joven villareño.